
Hoy termina el 2009. Para muchos, un año difícil, de no muy grata recordación. El periódico Miami Herald dice hoy en uno de sus titulares, "el 2009, año olvidable".
Pero no para nosotros. En el 2009 vimos la mano de Dios actuar con poder en nuestras vidas y las de muchas otras personas más. Disfrutamos del amor y atención de muchísimas personas. Vimos muchas vidas transformadas por el poder de Dios. Sufrimos el ataque de la enfermedad, pero al mismo tiempo fuimos objeto del poder sanador de nuestro Creador y Señor. Vimos la provisión milagrosa para todas nuestras necesidades y pudimos ofrecer consuelo a muchos que habían perdido la esperanza.
¿Cuál es el factor común en todo lo anterior? Dios. Su poder creativo, regenerativo, sanador, proveedor, amoroso, justo, misericordioso y perdonador. Mi Señor y Salvador no se quedó quieto ni un solo día del 2009. Siempre estuvo aquí, conmigo, buscando como animarme, sanarme, energizarme, proveerme, amarme, cuidarme, perdonarme y empujarme hacia adelante.
Dios, mi amigo, mi Señor, mi Creador, mi proveedor y mi esperanza es la razón por la que el 2009 ha sido un año especial, grandioso y digno de recordarse. Al ver hacia atrás, no puedo recordar un solo momento en que Dios no haya estado presente, metiendo sus manos en nuestras vidas, familias y ministerios.
Los únicos momentos grises y tristes fueron aquellos donde escogí mi propio camino, cuando intenté demostrarle a Dios que si puedo...solo para estrellarme estrepitosamente a causa de mi incapacidad y pecado. Como decía aquel gran pensador y filósofo salvadoreño, "uno de cipote es tonto!" Cada vez que me porté como cipote inmaduro, queriendo demostrar que sí puedo, terminé separado de Dios, la fuente de todo lo bueno que tengo en la vida.
Por eso veo con mucha esperanza el año que viene. Porque sé que allí está mi Señor, esperándome con nuevas aventuras que van a estirar mi carácter, mi fe y mi confianza en él. Con él, cada nuevo día, semana, mes y año es mejor que el anterior. Mi más profundo deseo es no apartarme de mi Señor ni un solo momento, para no perderme nada de lo que tiene preparado para mi, mi familia y mi ministerio.
¡Qué venga el 2010! Con mi Señor aprovecharemos cada día para crecer y acercarnos más al cumplimiento de su misión para nuestras vidas. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
De parte de los Leiva-Mármol, Layo, Luchy, Héctor, Daniel y Andrés, queremos dar nuestro profundo agradecimiento por todo el amor que nos han expresado este año, especialmente en estos tres meses de mi enfermedad. Cada expresión de amor como e-mails, mensajes, llamadas, visitas, ofrendas, etc., han sido un toque personal del amor de Dios hacia mi y cada miembro de esta familia.
¡Muchas gracias!
Nos sentimos comprometidos a seguir adelante, sirviendo a Dios y a todas las personas que ha puesto a nuestro alrededor, a no descansar hasta que nuestro país y región hayan sido transformados por el poder de Dios.
El tratamiento de antibióticos está dando resultado. Las fiebres ya desaparecieron y cada día siento que las energías se van recuperando. Luchy también está tomando fielmente sus pastillas cada día y muy pronto Dios nos restaurará al 100%. Regresamos a El Salvador el 7 de enero.
¡Feliz Año Nuevo!

No comments:
Post a Comment