Wednesday, January 6, 2010

Última noche en Miami

Nuestra estadía en los Estados Unidos llega a su fin. Parece que hace meses llegamos, pero apenas fue el 25 de noviembre, justo a tiempo de celebrar el Día de Acción de Gracias con familia y amigos. Mañana regresamos a San Salvador a reintegrarnos a la realidad de la vida y el ministerio.
Dios ha estado con nosotros cada día de esta temporada. Las primeras tres semanas fueron muy duras enfrentando la fase más difícil de la enfermedad y la multitud de exámenes y pruebas en el hospital. Estuvimos lejos de familia y amigos, solo el uno con el otro. Dios estaba allí.
A los diez días encontraron la bacteria en mi cuerpo. Hicieron más pruebas y finalmente confirmaron el diagnóstico. No era leucemia, ni fibroma, ni cáncer ni ninguna de esas enfermedades mortales. Un gran peso se levantó de nuestros hombros. Todo el malestar estaba siendo causado por un microscópico organismo que ingerí al consumir queso (capitas con loroco) no pasteurizado.
El tratamiento prescrito fue muy sencillo, dos antibióticos de fuerte acción que se encargarían de sacar la bacteria de mi cuerpo. Ayer me llamó la doctora infectóloga para darme la noticia que en el último cultivo de sangre que me tomaron antes de salir del hospital ya no encontraron la bacteria. Me pidió que me hiciera otro cultivo de sangre para confirmar que ya no tengo la bacteria. Ayer me tomaron las muestras. El tratamiento lo tengo que continuar hasta el 1 de Febrero.
El corazón lo llevamos rebosante de agradecimiento con Dios, nuestra familia y todos los amigos que nos apoyaron en oración y cariño especial en estos días excepcionales. Con riesgo de olvidar a alguien, queremos expresar un agradecimiento especial a:
Henry, Shelley y Gabby Quevedo: por ser nuestros hermanos en Miami y tener a Andrés en su casa durante todo el tiempo que estuvimos en el hospital
Dean y Janet Beal: por prestarnos su carro para transportarnos durante nuestra aventura en Jacksonville,
Eric, Chris, Bethany y Rebecah Schlottman: por aguantarnos en su casa y recibirnos como familia
Edgardo y Mónica Rodríguez: movilizaron toda su red de intercesores para orar por nosotros
Jim y Renee Kehler: por prestarnos su studio en Orlando para realmente descansar
Mike y Lee Anne Sorgius: nos animaron a ir a Jacksonville y siempre estar listos a contestar todas nuestras preguntas técnicas
Steve y Christy Sellers: más que nuestros jefes, han sido amigos especiales que siempre han estado pendientes de nuestras necesidades. Abrieron su casa para nosotros en el momento que más necesitábamos de contacto con amigos.
Manuel y Cecy Avendaño: por seguir adelante con el ministerio en El Salvador dirgiendo con excelencia en nuestra ausencia
Carlos, Tatiana Tenorio y el equipo ejecutivo de CMC: siempre preguntando "¿Cómo están?, ¿Qué podemos hacer por ustedes?" Informando al mundo sobre nuestro progreso.
Bailey y Denise Marks: amigos muy especiales en Orlando.
René, Quique, Arnie, Cristina, German, Eduardo y todos los asistentes al estudio bíblico de los miércoles, su apoyo de amor y en oración nos sostuvo desde el principio.
Liz, Vilma, Ana Gloria, Margarita, Andrea, Vilma y todas las amigas de Luchy que ni un solo segundo dejaron de apoyarnos con muchísimo amor, oración, llamadas y más amor.
Los doctores Rodríguez, Brumble y todo el equipo de la clínica Mayo en Jacksonville: nos demostraron que la excelencia médica no esta peleada con la humanidad y el buen trato a los pacientes.
El Dr. Iván Solano Leiva, nuestro infectólogo en El Salvador quien ha seguido de cerca nuestro caso con especial interés profesional y humano.
Nuestros hermanos de sangre, por el lado de Luchy, Aníbal y Cecy Carpio y toda su familia. Su amor y ayuda práctica en todas las crisis ha sido super especial. No hay manera de pagar.
Margarita, Alba Esther, Juan Marcos y sus familias: gracias por su amor, oraciones y apoyo en todo momento.
Nuestros padres: Gustavo y Josefina (Luchy) y Lolita (Layo): por aflijirse más de la cuenta y por no soltar la guardia en orar incansablemente por nosotros. Sentimos su amor cada día.

Y especialmente,

a mi mejor amiga, amante y complemento perfecto, Luchy, quien ha estado conmigo animándome, mimándome y amándome cada minuto de cada día, sufriendo en carne propia todos mis achaques. Te amo más que nunca y deseo vivir muchos años más para estar más tiempo a tu lado.

a nuestros hijos, Héctor, Daniel y Andrés que, en medio de todas sus ocupaciones, siempre han estado con nosotros dándonos todo su amor y apoyo. Son el mejor regalo de Dios para este par de viejos locos.

La lista es mucho más larga. No terminaríamos nunca. Cada persona ha sido usada por Dios para dejarnos saber cuánto nos ama y nos cuida. Como la gallina protege a sus pollitos debajo de sus alas...

Al regresar a El Salvador comienza una nueva fase de esta aventura. Tenemos el compromiso de reconstruir sanamente nuestros hábitos de comer, trabajar, descansar, etc. Sospecho que será la parte más difícil de todo este cuento.

Pero eso será parte de otra historia....